Conoce a Roberto Taboada:

Conoce a Roberto Taboada:

La mente detrás de la eliminación de algunos de los contaminantes más complejos del mundo

Contar la historia de Roberto Taboada, significa también contar la historia de una especie de moluscos, de ranas, de peces, de humanos y de muchas otras, cuyas vidas se ven afectadas por los disruptores endocrinos. Un disruptor endócrino es un contaminante que entorpece, interrumpe o distorsiona los procesos hormonales de un organismo. Hay muchos productos cotidianos que los contienen, botellas de plástico, algunos dentífricos, jabón antibacterial, pastillas anticonceptivas, fertilizantes, entre otras. El principal problema es que cantidades muy pequeñas de disruptores endocrinos pueden contaminar grandes cuerpos de agua, por lo que podemos hablar de nano-concentraciones del contaminante siendo nocivas. Roberto ha trabajado por más de 6 años en la eliminación de estos compuestos, con diferentes métodos. Ahora es docente de la Escuela de Ciencias Biológicas e Ingeniería de la Universidad Yachay Tech y espera continuar con su trabajo desde Ecuador.

Roberto Taboada empezó sus estudios en 2001, en la Universidad de Santiago de Compostela en Galicia, España. Mientras hacía su pregrado viajó a la Universidad de Salamanca, también en España, y la Universidad de la República en Montevideo, Uruguay. Cuando obtuvo su licenciatura le surgió la oportunidad de unirse a un equipo de investigación en la Universidad de Santiago de Compostela. Fue así como inició su doctorado, durante el cual colaboró con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, con la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica y con el Centro de Investigación Técnica de Finlandia.

Durante estas visitas su investigación fue tomando forma y cambiando. Roberto había encontrado un hongo blanco, en chile, que se alimentaban de un polímero muy difícil de romper. Él pensó que si podía alimentarse del polímero seguro podía descomponer contaminantes tan complejos como los disruptores endocrinos y empezó a investigarlo como parte de su doctorado.

Para retratar un poco mejor los efectos de los disruptores endocrinos, volvamos a la historia de los moluscos. Esta especie de moluscos habitaba sólo un área, los efectos de los contaminantes en el agua engañaron al sistema endocrino de cada individuo que la habitaba, feminizando a toda la especie. Sin machos, no pudieron reproducirse y se extinguieron. ¿Qué hay de los humanos? Infertilidad, problemas hormonales; ¿ranas? deformaciones e infertilidad; la lista puede continuar. Mientras más pequeño el cuerpo, más afectado el individuo. Bebés y especies pequeñas son los más afectados.

Con esto en mente, Roberto confirmó que el hongo era una de las posibles soluciones para la eliminación de estos complejos contaminantes, la respuesta es la biocatálisis. La catálisis es el proceso por el cual se induce o acelera una reacción química. En este caso es biológica porque los componentes catalíticos (los que producen la reacción) tienen un origen biológico: el hongo blanco. Había algunos caminos: cultivar un montón de hongo blanco en cultivadores petri y hacer que se alimenten, lo que le parecía una solución poco viable, cara y muy poco recursiva y extraer el componente que le permitía al hongo descomponer el contaminante. El segundo camino le llevó a algunos más: podía usar la polimerasa variable (el componente mágico del hongo) para eliminar el componente en forma de pequeñas esferas descontaminantes, pero eso significaba perder toda la enzima una vez que la usará, y estamos tratando de ser recursivos. Otra surgió cuando se dio cuenta de que un componente en particular se encargaba de la descomposición del contaminante: el manganeso en estado de oxidación 3. Entonces Roberto construyó una máquina.

En 2013, obtuvo su doctorado y tomó una decisión poco usual para un académico: abrió una fábrica de cerveza artesanal. Cuenta que disfrutaba mucho poner recetas juntas para crear, pero la parte de las ventas y la administración no era su fuerte. Es por eso que dos años después decidió cerrar la fábrica, lo que lo empujó al sector privado, trabajando en dos farmacéuticas muy importantes de Europa. Sin embargo, con el tiempo se sintió que no estaba creciendo de la forma que lo hacía en la academia. Aquí es cuando él se topa con Yachay Tech y decide continuar con la docencia y, principalmente, con la investigación científica.

¿Por qué volver ahora? Quiso continuar con su investigación y crecer. Cuando realizaba su doctorado, Roberto patentó una interesante pieza de ingeniería: un filtro de disruptores endocrinos. En ella ponías el manganeso en estado de oxidación en un primer tanque donde se mezclaba con el agua corriente para después pasar por un filtro y dividir el agua y el manganeso nuevamente. Lo que permite reciclar la enzima varias veces, haciendo el sistema eficiente. Finalmente, decidió patentarlo y tratar de venderlo a las compañías que luchaban con la eliminación del compuesto en sus productos y en el agua que usaban.

En Ecuador, de acuerdo con el Reglamento Técnico Ecuatoriano RTE INEN 100 “Materiales y Artículos Plásticos Destinados a Estar en Contacto con los Alimentos” del Instituto Ecuatoriano de Normalización:

“Los materiales y artículos plásticos destinados a estar en contacto con los alimentos no deben transferir sus componentes a los productos alimenticios en cantidades superiores a 10 miligramos por decímetro cuadrado de superficie de los materiales o artículos”

Esto puede ser funcional para muchos compuestos químicos que puedan afectar la salud de los consumidores. Sin embargo es difícil de aplicar con los disruptores endocrinos porque muchos de ellos, y sobre todo el más común, Bisfenol A (BPA), actúan en proporciones mucho menores que esas.

Es por esto que la investigación de Roberto debe continuar, porque Ecuador no es el único caso. Es incluso más sencillo contar los países que han prohibido componentes disruptores endocrinos que los que no lo han hecho, Canadá es uno de ellos. Es así que cuando Roberto vio sus probabilidades de crecimiento en la industria farmacéutica y las comparó con sus oportunidades en la academia, no hubo dudas de qué camino elegir.

Roberto asegura que no se arrepiente, siente que los estudiantes de Yachay Tech quieren ir un paso más allá que los estudiantes que ha tenido antes, son impetuosos en un buen sentido; pero más que nada, tiene la oportunidad de continuar con un trabajo de investigación que puede quitarle un fuerte peso de encima a la conciencia de la industria.

OTROS PROYECTOS

La Universidad Yachay Tech, como parte de los proyectos de Vinculación con la Sociedad, aporta al desarrollo de las comunidades educativas instaladas en la Ciudad del Conocimiento, específicamente trabajando con el Instituto Tecnológico Superior “17 de Julio”, realizando actividades de fortalecimiento institucional entre los Departamentos de Bienestar Estudiantil.

La Universidad Yachay Tech como parte de su compromiso de Vincularse con la Comunidad y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos del Cantón San Miguel de Urcuquí ha creó un proyecto de Capacitación a los ciudadanos del sector, con el objetivo de incentivar y posibilitar que las personas adquieran competencias para acceder a educación superior de calidad.

Campamento para niños científicos que se atreven a soñar